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Los primeros asentamientos humanos siempre
buscaban la proximidad de cauces de agua para poder llevar
a cabo las distintas actividades que precisan de ella,
además de facilitarle la vida. La relación
del hombre primitivo con el agua era por tanto muy rudimentaria,
y aprovechaba solamente los cauces naturales de agua, sin
aprovisionarse todavía por falta de técnicas
y conocimientos de los cauces subterráneos, y sin
desviarla ni elevarla.
Durante siglos el hombre apenas
contó con otro tipo de energía
que no fuera su propia energía muscular,
las que podíamos considerar como actividades
predominantes, como la molienda, la confección
de tejidos, la forja de los metales, etc. requerían
de grandes esfuerzos humanos para su desarrollo,
por lo que se recurría con demasiada frecuencia
al empleo de esclavos.
En la actualidad estamos acostumbrados
a poder utilizar grandes cantidades de energía,
procedente de diversas fuentes, con el simple
esfuerzo de apretar una pequeña palanca
o un interruptor, pero para llegar hasta este
punto, la técnica ha tenido que recorrer
un largo camino de forma gradual y escalonada.
El primer paso fue la utilización de los
animales domésticos para aprovechar su
energía muscular en las pesadas faenas
del campo o como medio de transporte. Posteriormente
el hombre fue conociendo e incorporando otras
fuentes de energía como: la dinámica
del agua, la eólica del viento, la de
los combustibles como el carbón y el petróleo,
la eléctrica y la del átomo, que
le permitieron disponer cada vez de mayores cantidades
de energía y por consiguiente de mayores
producciones.
En tiempos del Imperio Romano, fue
cuando el hombre empezó a aprovechar una
gran parte de los recursos que el agua le podía
proporcionar, así la canalizó,
la elevó mediante sistemas de bombeo por
encima de su nivel natural, explotó cauces
subterráneos y la transportó a
lugares que carecían de ella por medio
de enormes acueductos; en esta época surge
la rueda hidráulica descrita por Vitrubio
a principios del siglo I, se conocía como "rota
aquaria" y consistía en una llanta donde
se fijaban unos cangilones con una serie de radios
que le otorgaban rigidez.
La rueda hidráulica era conocida
por el hombre desde hace unos 5000 años.
El pueblo sumerio sabemos históricamente,
que disponía de molinos movidos por agua,
también los griegos y los romanos emplearon
estas ruedas. En el siglo I a.C., un poeta latino,
Antipater de Tesalónica hace la siguiente
cita, referente al uso de la rueda hidráulica
en las tareas de molienda: "mujer deja de trabajar
afanosamente en el molino, sigue durmiendo aunque
el gallo madrugador anuncia ya el amanecer, porque
Demeter ha ordenado a sus ninfas realizar el
trabajo que hacían vuestra manos, y ellas,
encaramándose en lo alto de la rueda,
hacen girar sus ejes provistos de radios, que
a su vez obligan también a girar a las
cóncavas piedras del molino".
La rueda hidráulica en un
principio fue concebida como mecanismo elevador
de agua quieta, para paodificaciones a "motor" productor
de energía capaz de ser transformada en
movimiento.

Fig.1.- Rueda hidráulica
Este ingenioso mecanismo supuso
la primera liberación del hombre, con
respecto al trabajo bruto, sin embargo y por
su papel sustitutorio de mano de obra, su implantación
estuvo muchas veces rodeada de controversia y
retrasos en su aplicación. Fue en la Edad
Media cuando el empleo de este ingenio se extendió de
forma masiva a la mayor parte de oficios conocidos
como: el de molinero, tejedor, abatanador o pisador,
forjador de metales o herrero, serrador, etc.
Para darnos cuenta de la importancia que supuso
la aplicación de la rueda hidráulica
diremos a titulo de ejemplo que, un molino movido
por dos personas podía moler unos 5 hilos/h,
en cambio uno movido por rueda hidráulica
molía unos 180 Kilos/hora.
Por esta razón la rueda hidráulica
constituyó una revolución técnológica
comparable a la que se produciría mas
tarde con la aplicación del vapor, la
electricidad o la energía atómica.
Se utilizaron dos tipos de ruedas
hidráulicas las denominadas horizontales
o romanas con el eje horizontal y que fueron
las empleadas en las ferrerías y en los
batanes y las verticales o griegas mas empleadas
en el movimiento de los molinos harineros pues
la transmisión del movimiento se hace
de forma directa sin recurrir a mecanismos de
engranajes.

Fig.2.- Rueda romana

Fig.3.- Rueda griega
Aunque la energía hidráulica
ha sido aplicada a lo largo de la historia en
muy diversos usos, en lo que respecta a Asturias
podemos decir que en el medio rural y desde la
Alta Edad Media hasta el siglo XIX se utilizó en
los sectores alimentario, textil y metalúrgico,
concretamente aplicada a molinos, batanes y ferrerías. |