Villa de Grado - Asturias - España

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MOLINEROS Y MOLINOS
 
LOS MOLINEROS

Esquema del molino

1. Cabria, pescante. Grúa para mover las muelas, cambiarlas, voltearlas, etc.
2. Torillos. Pinzas de la cabria.
3. Tolva. Embudo de madera por donde se vierte el grano.
Partes del molino4. Torno, husillo. Tornillo que permite elevar las muelas.
5. Trinquete. Tensor del cordel de la canaleja.
6. Banco, bancada, mesa. Estructura de vigas donde apoya todo el sistema de molienda. Va cubierto con tarima.
7. Castillete. Armazón que sujeta la tolva y la canaleta.
8. Guardapolvo, cajón, costanera. Estuche cilíndrico o poligonal que cubre las muelas.
9. Canaleta, canaleja. Pieza que conduce el grano desde la tolva al ojo. Va suspendido de cordeles y vibra con la carraca.
10. Carraca. Pieza estriada que gira solidaria a la muela y hace vibrar a la canaleta.
11. Ojo. Apertura en la muela volandera por donde va cayendo el grano.
12. Piedra volandera. Muela superior, móvil, que se extrae con la cabria.
13. Piedra solera. Muela inferior, fija y más gruesa, que apoya en la bancada.
14. Boquilla, piquera. Apertura por donde sale la harina al rebosar entre las dos muelas.

15. Cajón. Recipiente para recoger la harina.
16.
Llave del saetín. Mecanismo que regula el caudal del agua que hace girar el rodete.
17. Alivio. Palanca regulable que fija la distancia entre las dos muelas o cernido.

B. Estolda

18.  Espada. Prolongación en hierro del árbol que conecta con la muela volandera.
19. Árbol. Eje vertical que transmite el movimiento del rodete a la muela volandera. Los más antiguos son de madera.
20.  Cerraja: pequeña compuerta del saetín.
21.  Rodete, rodezno. Rueda hidráulica que gira con el agua a presión del saetín.
22.  Puente. Palanca del alivio. Si el árbol es de hierro suele ir colocado cerca del techo de la estolda.
23.  Saetín. Tobera de salida del agua a presión.

C. Socaz

Canal por el que el agua es devuelta al río.

El trabajo. La preparación del grano

Saco de escandaEl trabajo comienza con la limpieza del grano, cribándolo en el caz del molino o enCesto de maíz unas piletas al efecto. En el caso de la escanda y el trigo, y con el fin de separar la cascarilla del grano, esta preparación se alarga: a continuación del lavado, hay que ahecharlo, dejarlo a remojo en agua, durante 6 ó 7 horas, o menos «según la prisa que se tenga».

Se deja secar un poco al sol, extendiéndolo sobre jarapas, y se vuelve a echar en el costal hasta el momento de molerlo. En unos casos es el molinero quien se encarga de esta tarea, en otros es el cliente quien lleva ya el grano preparado.

La molienda

Con el grano en el costal (saco grande de tela ordinaria, en que comúnmente se transportan granos, semillas u otras cosas) justo antes de moler, se maquila (porción de grano, harina que corresponde al molinero por la molienda ).

Después se echa en la tolva, de donde va cayendo a la canalilla, y de ahí, por efecto del roce de la manecilla sobre la piedra, se precipita poco a poco por el ojo de la piedra volandera. La inclinación de la canalilla se puede regular, de manera que caiga más o menos cantidad de grano.

A partir de ahí, el resto es arte y saber hacer, tacto, para conseguir una harina de calidad. Con el alivio se regula la altura de la piedra volandera de manera que haya más o menos espacio entre ésta y la solera. Así se puede obtener una molienda en la que se muela también la cascarilla o no.

Piedras de molinoLas condiciones de una buena molienda eran, pues, que la piedra estuviera bien «planteada», bien nivelada: «que la fundación, de abajo arriba, estuviera bien hecha», y que las piedras estuvieran bien picadas.

El tiempo que se empleaba en moler una fanega dependía de la cantidad de agua que circulase por el caz. Cuando la presa iba llena, era de tan solo 45 minutos a 1 hora. Si no, podía prolongarse por dos o tres horas.

El cernido para separar la harina del salvado lo hacía cada uno en su casa. Luego, cuando a los rodeznos se acoplaron engranajes y transmisiones, se instalaron máquinas para cernido en algunos molinos.

El mantenimiento de las piedras

Cada 10 ó 12 fanegas había que picar la piedra blanca, y esto, si se tenía una buena clientela, si no era a diario, era un día sí y otro no. La baza duraba más tiempo, unas 230 fanegas.

Para proceder al picado de las muelas, lo primero era levantar la volandera. Este trabajo se hacía con una cabria, grúa de tornillo, generalmente de madera de castaño o de cerezo, con dos abrazaderas de hierro que enganchan en la piedra; primero se sacaba la piedra de la lavija girando el tornillo; desde ese momento se le daban vueltas a la piedra para colocarla sobre el mozo, banco de madera de cuatro patas, donde se picaba.

Con tan sencillo mecanismo se levantaban con facilidad los 500 kilos de la piedra.

En los molinos que no tenían cabria, este trabajo requería de una gran habilidad: se levantaba con barrillas y palancas, calzándola poco a poco, hasta introducir las piquetas de hierro, y los rodillos, uno por cada lado. Con ayuda del mayal se rueda hasta volcarla en el harinal, donde se calza con las costillas; se cambia entonces la posición del mayal y se empuja hasta conseguir colocarla fuera del harinal, horizontal, sobre el mozo.

Para picar la piedra, las herramientas que se utilizan son picos de punta en la parte central y piquetas para los bordes.

En esta tarea se emplean unas 2 ó 3 horas, para solera y volandera.

Piedra picadaLas estrías han de ir del centro, del ojo, de la piedra a la orilla, en forma radial en una de las piedras, y enHerramientas forma helicoidal - en el sentido de giro de la piedra - en la otra, de manera que estén «encontradas» y den un mejor corte. La forma del dibujo se alterna de una piedra a otra en las sucesivas picaduras «para que tenga más muela». Unas estrías más profundas, repartidas regularmente en la superficie de la piedra, en forma radial o perpendicular a los radios y en el mismo sentido de giro, permiten que esta «respire», se refrigere: después de 15 ó 20 fanegas a pleno rendimiento, la temperatura que alcanzan las piedras por efecto del rozamiento puede llegar a quemar la harina.

Las estrías tienen también la función de facilitar la entrada del grano en las piedras y la salida de la harina.

Para el picado de las piedras francesas se tomaban precauciones como eran el uso de gafas y guantes para protegerse de las chispas y esquirlas que saltaban.

El conocimiento de la técnica del picado de la piedra es lo que da en la práctica la condición de molinero.

El mantenimiento del molino y reparaciones

Si el molino estaba situado en una presa pública, al molinero correspondía el mantenimiento de esa parte de la presa, y la contribución a los gastos de la comunidad de regantes que le tocaran; aunque esto último no sucede en todas las presas.

En cuanto al molino, tenía que encargarse de la reparación del caz y de los elementos móviles en madera, como los rodeznos, si no quería recurrir al carpintero; de eliminar los atascos del cubo y del saetillo, de mantener las piedras...

El acarreo

El área de trabajo del molino se extiende al pueblo en donde se halla y también a los pueblos y aldeas próximas. El medio de transporte  eran burros, caballos y algún que otro mulo o incluso "al hombro".

Eran los clientes quienes llevaban el grano al molino.

Las condiciones de trabajo

El oficio del molinero no era, pues, fácil. El continuo contacto con el agua, echándola al caz desde la presa o desde el río, desatascando el saetillo, tanto en el verano como en el invierno; pasando la mayor parte del día en una habitación en torno a la cual estaba corriendo agua --el cubo está adosado al muro del molino--; y respirando continuamente harina: mientras se molía, el guardapolvo evita que ésta se disperse en el aire, pero no todos los molinos lo tenían, y tampoco parece que sirviera mucho para este fin, sino más bien para sostener la tolva, y al terminar de moler, cuando había que llenar el costal, recogiendo la harina del harinal con un cazo.

Así, un trabajo duro en un ambiente de humedad y con polvo. No son extraños los casos de neumoconiosis («silicosis», dicen), producto de la inhalación de partículas de polvo procedente de la molturación del grano, como enfermedad profesional.

La maquila

Este tipo de molinos que nos ocupa ha sido denominado también como «molino maquilero».

La maquila es la parte de grano que se cobra el molinero por el trabajo de moler. Siempre se maquilaba en grano, antes de echarlo en la tolva.

En la fijación de la maquila no había ningún tipo de acuerdo entre molineros. Tradicionalmente venía siendo la misma fracción, y no parece que cambiara hasta la posguerra.

La maquila está ligada a medidas tradicionales de capacidad de áridos, como eran la fanega (dividida en cuartillas, y éstas a su vez en cuartillos, con sus correspondientes medias medidas), y el celemín, variable según los lugares, correspondiendo a la cuarta parte de la cuartilla en unos sitios, o a un tercio en otros.

No obstante ser una medida estable, esto no quitaba que el molinero «apretara más» la maquila, «rebañara» un cuartillo más, si el cliente no era de los habituales o si el grano era de buena calidad.

La maquila en los molinos harineros era aproximadamente del 4 al 8,5%.

Posteriormente se comenzó a cobrar en dinero.

El oficio y la familia. El aprendizaje y la propiedad

Con el molino surge una nueva especialidad artesana, la de molinero. Pero, a diferencia de lo que ocurre en los núcleos urbanos, en el medio rural no existe ningún tipo de gremio o asociación entre molineros.

Los inicios en el oficio eran varios. En los molinos en que un nuevo propietario pretendía ejercer de molinero sin tener conocimientos del oficio, se contrataba durante un tiempo a un molinero de quien aprenderían el padre y uno de los hijos, que heredaría así el molino y el oficio de molinero.

En otros casos se empezaba como aprendiz en un molino, a sueldo, realizando las tareas más simples, como echar el agua en el caz. Mientras, se aprendía a picar las piedras, a conocer los tipos de grano y de molienda, hasta llevar el molino a tanto por ciento o medias con el molinero.

El siguiente paso era establecerse por su cuenta arrendando un molino, que en algunos casos se llegaba a comprar.

Aquel que mejor «oficio» tenía, contaba con más posibilidades para arrendar un buen molino. Así, los molineros a renta pasaban por muchos molinos, sin establecerse de forma fija en ninguno, salvo cuando lo compraban.

Como decíamos antes, había molineros sin molino, ni en propiedad ni en renta, que se dedican a trabajar para otros molinos por temporadas, o bien van haciendo los trabajos que requerían más «oficio», como picar las piedras, por los molinos de la zona.

La forma más común era, pues, aprender el oficio dentro del núcleo familiar, del abuelo al padre y de este a los hijos, quienes, según la forma de transmitir la propiedad, se turnarían en el trabajo del molino, o bien uno de los hijos varones mantendría el molino de la familia, mientras los otros arriendan molinos en los pueblos vecinos, o se dedican a otros oficios.

El trabajo se reparte en la familia atendiendo a una «tajante distribución de tareas, impuesta por la costumbre», sin más criterios que los de edad y sexo.

Las mujeres, como es norma en el mundo campesino que nos ocupa, no son consideradas como productoras, viéndose «desde el punto de vista laboral, su función tan escasa como ocasional». Pero esto hay que matizarlo, ya que la mujer interviene en todos los procesos productivos, aunque de forma complementaria. Si en el molino está también la vivienda del molinero y su familia, la mujer, aunque conozca el funcionamiento del molino y participe en todo el proceso de molienda, no toma parte en las actividades definitorias del oficio como el picado de las piedras. Esos dos trabajos los realiza exclusivamente el hombre, el molinero, o los hijos o aprendices de éste. Su papel, el de la mujer, es puertas adentro, llevando el molino mientras el marido está trabajando en el campo. La viuda del molinero arrendará el molino o lo llevará con ayuda de sus hijos o de un aprendiz. Los límites a su actividad son sociales y no tiene, pues, en modo alguno, consideración profesional como molinera.

La tradición familiar en el oficio se extiende también a la propiedad de los molinos, dado que el acceso a la propiedad normalmente era a través de la herencia.

Los arrendatarios pueden ser molineros «de la calle» o, con mucha frecuencia, miembros de la propia familia del propietario.

La renta se pagaba mensualmente en especie, en fanegas de grano, variable según los sitios.

En la renta solía ir incluida la vivienda del molinero y de su familia.

La vivienda

La casa-molino, o el cuarto-molino en muchos casos, corresponde al tipo de arquitectura tradicional.

En el interior, unas dependencias dan paso a otras. En muchos casos, estas casas-molino tienen zaguán para cargar las bestias a resguardo de la lluvia.

MolinoEn el molino a veces también estaba la vivienda del molinero y de su familia. En la planta baja, las únicas habitaciones eran el cuarto-molino, una pequeña cocina y la cuadra. En el piso de arriba se situaba el dormitorio, unas cuantas habitaciones sin más muebles que los indispensables: alguna cama, unos catres y algún bazar de obra en la pared. En cualquier caso no diferente de la vivienda de cualquier campesino medio.

Pero había otros molinos sin vivienda, cuyas únicas dependencias eran tan sólo la cuadra, el cuarto-molino y una pequeña habitación de usos múltiples, con chimenea, que hacía las veces de cocina y «sala de espera» para los usuarios del molino. Allí los clientes que habían llevado la molienda esperaban su turno. Éste era en muchos casos el sitio de reunión, a falta de bares, del invierno, donde se jugaba a las cartas.

El mobiliario, en el cuarto de molienda, se reduce a los elementos estrictamente funcionales: las tolvas y el arcón para guardar las maquilas. El resto era de obra: el bazarillo debajo de la ventana, para colocar el pilón de la romana, los soportes de la pared para las piquetas de picar las piedras y las romanas, el banco corrido en la pared, las camas de las piedras.

Los molineros y la clientela

La imagen del cliente con la bestia cargada con parihuelas, formaba parte del paisaje tradicional de estos pueblos. Cada semana, por término medio, se necesitaba para el gasto de la casa una fanega de harina, que bien se llevaba al molino.

La tarea de ir al molino estaba reservada a los adultos o a los hijos mozos: Siempre se estaba expuesto al fraude, así que había que estar bien atento a la maquila.

Pan de escandaUna fanega de escanda, maíz o trigo tenía que rendir un determinado número de panes --recordemos que el grano, excepto si lo hacía el cliente para comprobar lo maquilado por el molinero, no se pesaba nunca--. Cada fanega tenían que sacar un cierto número de panes. Así se ponía a prueba tanto la habilidad del molinero para obtener más y mejor harina --que cundiera más--, como su prudencia a la hora de maquilar.

Su especialización laboral conlleva un trato de cierta consideración por parte de sus vecinos, en el contexto de relaciones vecinales muy estrechas, en el que se desenvolvía la vida de estas comunidades rurales. El molinero, como cualquier otro vecino del que en cierta manera se dependiera, era alguien con quien no convenía estar enemistado.

El control que con su oficio tienen de la base de subsistencia alimentaria les coloca en una situación privilegiada, de la que en forma alguna se podía eludir: «se hinchaban», «se aprovechaban», dicen sus clientes. Cierto es que había más de un molinero en cada localidad, pero también, según el dicho, contado por los propios molineros: «De molinero cambiarás, pero de ladrón no». Económicamente, vivían con un cierto desahogo e independencia: «Los de los molinos vivían bien», aunque en los años duros «también ellos pasaban apreturas».

Su renta proviene tanto de la actividad artesanal-comercial que desempeña como de la agricultura.

Molino de aguaLa desconfianza en los molineros ha sido tema de numerosos refranes y proverbios, reflejándose también ampliamente en la literatura, a lo que se añadía la situación del molino, en las afueras de los pueblos o un poco alejados de ellos, para reforzar la imagen un tanto siniestra de algunos molineros.

La situación de los molinos, habitualmente fuera de los pueblos, era propicia para la reunión y el encuentro entre vecinos, con un carácter principalmente festivo.

 

VOCABULARIO DEL MOLÍN DE MAQUILA
Atacador.- palo que se usa para llenar y presionar la harina en el fuelle. Inera.- parte superior del barrón que encaja en la bulse para hacer girar la muela. También pión o puín.
Banzao.- retén de agua en el río para desviar el agua hacia la presa. También trabenco. Maquila.- medida para cobrar en grano o harina los trabajos de molienda.
Barranco.- piedra de granito circular y fija, sita bajo la muela. También frayón. Molinete.- rodillo de madera labrado que, al girar, hace que el grano pase de la canarea a la bulse. También tabarica o fracalesa.
Barrón.- barra de madera gruesa que une el rodezno con la muela a través de la inera. También fusu o arbul. Muela.- piedra redonda que gira sobre el barranco triturando el grano.
Berendal.- caja de madera, dentro de la cual cae la harina molida. También branzal, brandal, blandial, blanzal o merendal. Muxega.- tolva de madera de forma cuadrada o hexagonal, donde se deposita el grano que se va a moler. También monxeka, moxeka o moseca.
Bulse.- lugar donde encaja el barrón con la muela. Presa.- canal de agua que va del banzao al camarao.
Camarao.- embalse de agua que provoca la caída al rodezno. Rodezno.- rueda metálica dividida en cuadros que reciben el agua y la hacen girar moviendo la muela a través del barrón. Antiguamente, eran de madera y las aspas se parecían a las cestas de pelota vasca. También rudiezun, rodeznu, rodenu o rodeno.
Canarea.- pequeño canal de madera por donde se desliza el grano de la muxega a la bulse. También cuernu, canaleta, canaletina o cuernao. Sapa o puente.- lugar donde apoya el güevo.
Cuarta.- medida de madera en forma de pala con capacidad para ocho kilos. También copín. Xiplo.- lugar por donde sale el agua a la caída del camarao.
Chapín.- medida de madera en forma de pala, equivalente a cuatro kilos. También galipu. Tambor.- caja de madera que cubre la muela y el barranco.
Fuetxe.- envase de piel de cordero para transportar el grano al molino y de uso normal para conservar la harina. También follicu y fuelle.  
Guindastre.- pequeña grúa de madera usada para el cambio o reparación de la muela.  
Güevo de rodezno.- parte inferior del rodezno que apoya sobre la sapa para girar. También escalina o peonera.  

 

LOS MOLINOS
EVOLUCIÓN DE LA MOLIENDA

Desde los comienzos de la civilización el hombre se ha beneficiado de los distintos tipos de cereales para fabricar el pan, pan que ha variado según las zonas y las culturas de los distintos pueblos.

Probablemente el método de molturación mas primitivo haya sido el empleo de dos piedras, mas o menos duras, planas y pulidas, entre las que se machacaban los cereales hasta conseguir una harina con la suficiente finura, para ser asimilada por el organismo, se puede decir que este fue el primer antecedente de la fabricación de pan.

La utilización de los mas variados instrumentos, por percusión o rozamiento, permitiendo moler los granos de los distintos cereales, se remontan a las sociedades preagrícolas y agrícolas del Neolítico. En las excavaciones arqueológicas se encuentran con frecuencia unos tipos de molinos consistentes en un piedra con la parte superior cóncava sobre la que se hacia girar una pieza del mismo material y volumen cilíndrico. Son los molinos conocidos con el nombre de metate americano.

En Asturias, el molino de mano de ruedas circulares de piedra, primera evolución de los molinos neolíticos, aparecen por primera vez durante el periodo de la romanización. En el castro de Coaña se encontraron varios de estos molinos en las viviendas descubiertas. Su funcionamiento consistía simplemente en hacer girar la piedra superior sobre la inferior, accionándola manualmente con un palanca dispuesta de forma lateral, el grano se iba alimentando por un agujero que llevaba la rueda superior.

Hasta la introducción del cultivo del maíz, finales del siglo XVI y comienzos del XVII, en Asturias solo se molía la escanda, el mijo y el panizo. La escanda una vez rabilada y trillada en los molinos de rabilar, se seguía molturando en los primitivos molinos de mano circulares. Esta labor la realizaban las mujeres en su casa cada vez que necesitaban harina para la alimentación. El panizo y el mijo eran triturados en grandes pilones o pisones de piedra con un mazo o "mayu" de madera a base de golpearlo repetidas veces. La harina de panizo se cocía con leche y constituía la dieta mas frecuente en los desayunos de muchos hogares asturianos.
MOLINOS DE RABILAR

La climatología de Asturias, mucha humedad y terrenos muy montañosos, además de la falta de sol, hizo que el cultivo del trigo común no diese buenos resultados, por aclimatarse solo en escasos lugares que resultaban insuficientes incluso para la demanda de aquellos tiempos. Por esta razón el cultivo mas extendido fue el de la escanda, especie de trigo rústico, cereal de invierno muy resistente al frío, que se adaptaba a las zonas montañosas, que era menos exigente en cuanto a clima y profundidad de suelo y que resistía mejor al ataque de la roya. Fue el cereal básico de Asturias en épocas antiguas.

La recolección de la escanda tiene lugar a finales de Agosto o principios de Setiembre, para ello se arrancan solamente las espigas con ayuda de unos palos, que reciben el nombre de mesorios o mesories dejando la paja sobre el terreno y depositando las espigas en un macón o macona.

Estas espigas están protegidas por una gruesa cáscara por lo que el primer paso ha de ser el descascarillado del grano en los molinos de rabilar o pisones, estos fueron muy abundantes en otras épocas en los concejos de Grado, Belmonte, Somiedo, Salas, Proaza, Quiros, y Yermes y Tameza.

Imagen Molino manual de rabilar
Fig.4.- Molino manual de rabilar

Los molinos de rabilar escanda, llamados tambien tahonas, pertenecen al grupo de los ingenios denominados de sangre, eran unos mecanismos movidos de forma manual por cuatro personas (4 rodrigos) y estaban, salvo las muelas de moler, construidos de madera. En ellos podemos distinguir las siguientes partes:

  • La rueda, que se hace girar de forma manual, por medio de una o dos manubrios o rabiles, lleva en su corona y por la parte interior incrustados unos 30 dientes.

 

  • La jaula o linterna, especie de jaula de ardilla de madera, que gira al engranar con los dientes de la rueda y que en su giro arrastra solidariamente con ella el eje del molino el cual a su vez hace rotar la muela superior del molino.

  • Las dos muelas de piedra arenisca y forma circular, la inferior fija y con un picado radial muy grueso, que permita el descascarillado del grano pero que no lo parta ni triture; la superior o muela móvil lleva un agujero en el centro por donde entra el grano de escanda y donde además lleva incrustada una especie de soporte metálico en forma de cruz que hace que esta rueda gire solidaria con el eje.
Imagen Jaula o linterna
Fig.5.- Jaula o linterna (iba arriba)

Imagen Grabado
Fig 6.- Grabado de J.Cuevas sobre la molienda
MOLINOS DE AGUA

En Asturias debido a su configuración geográfica se desarrollo una importante industria molinera, los molinos ocuparon lugares muy pintorescos al lado de los numerosos riachuelos que discurren por sus valles. Esta industria tomó gran auge con el cultivo del maíz, procedente de América, a partir del siglo XVII.

Las primeras referencias de la sustitución de la fuerza humana o animal por la fuerza hidráulica como fuente de energía para el funcionamiento del molino, la encontramos escrita por Antipater de Salónica, que en el año 85 a.C. ya nos habla de un molino de agua de rueda horizontal. Vitrubio en el año 25 a.C. describe la existencia de la rueda vertical movida por agua.

En Asturias la sustitución de la fuerza humana por la hidráulica no se produce hasta la Edad Media, y mas concretamente en los siglos XI y XII, momento este en el que la geografía asturiana comienza a cubrirse de pequeños molinos, que aprovechan la energía hidráulica de los numerosos arroyos y regatos, que permitieron a nuestros campesinos conseguir la energía necesaria para moler sus cereales sin una gran inversión.

Alrededor y basadas en los molinos se crearon multitud de leyendas y divertidas coplas, los molinos eran lugares de reunión de las gentes, viejos y jóvenes, de las aldeas próximas y en ellos se comentaban los acontecimientos cotidianos, los chismes y cuentos unas veces reales y otras fruto de la imaginación de los contertulios, todo el ir y venir de las parroquias cercanas era puesto en tela de juicio en los molinos. Además al estar generalmente alejados del resto de la población, la imaginación y la malicia de las gentes les dieron una fama poco menos que pecaminosa y son muchas las canciones populares que aluden a ello.

La explotación de los molinos podía hacerse de dos maneras: por veceras o turnos de todos los propietarios del mismo, cada propietario tenia la propiedad de un día o de medio según sus necesidades o por maquila si había un solo propietario y este les cobraba en especie, es decir retiraba una cantidad del grano que llevaban a moler, por ejemplo un galipo por cada saco.

Los molinos de agua podían ser de dos tipos, unos de rueda motriz horizontal, molinos de rodezno y otros de rueda vertical, las aceñas. Los primeros fueron los mas utilizados en Asturias y los que perduraron hasta nuestros días y los cuales aun podemos ver al lado de muchos riachuelos, los segundos mas modernos apenas fueron empleados en el Principado.

Imagen Molino de Agua
Fig. 7. Molino de agua

Descripción de sus elementos

Empezaremos por hablar de las edificaciones donde van alojados estos molinos, estas en la mayor parte de los casos son construcciones muy simples de estructura muy elemental y levantadas a base de mampostería de baja calidad y generalmente cimentadas sobre lugares rocosos de las orillas del río.

Dentro de la gran variedad de molinos extendidos por toda nuestra geografía, hay un tipo que se repite con cierta frecuencia y que es el molino pequeño de un solo rodezno que es el que aparece en la mayoría de nuestro riachuelos. Tiene planta rectangular, sin mas huecos que la puerta de acceso y en ocasiones algún pequeño ventanuco. La cubierta a dos aguas, se adaptan a los materiales que imperan en la zona y así tenemos molinos de pizarra, teja y teito de paja.

Consta de dos alturas sin comunicación entre si, la inferior llamada infierno o bóveda, es el lugar donde van alojados los rodeznos, con una aberturas en forma de arco por donde se le da salida al agua hacia el río. En el piso superior o sala de moler, van alojados los mecanismos de trituración.

Los molinos pueden ser de un solo rodezno o de varios según la demanda y la cantidad de agua disponible en el lugar donde van a ser ubicados, en algunas ocasiones forman parte de la vivienda del molinero y están ubicados en el portal de entrada rodeados del resto de dependencias de la casa.

En una instalación de molienda rural podemos distinguir las siguientes mecanismos: instalación hidráulica, mecanismos de rotación, mecanismos de trituración y elementos complementarios.
Instalación hidráulica

Tal como ya expusimos, los molinos se situaban próximos a los ríos aprovechando lugares con un cierto desnivel. El agua es captada aguas arriba, desviándola con una presa para luego ser conducida por una canal o caz hasta la “ñora” o depósito de agua desde donde se precipita con gran fuerza por el "cubu" sobre las paletas del rodezno o turbina haciéndola girar, este giro es transmitido a través del eje o árbol a la muela móvil o volandera.

Entre la canal y el cubu se coloca la resa o reja de madera, con el objeto de evitar la entrada en el molino de hojas, ramas, raices y piedras que si pasasen al cubu podrian crear problemas.

Al final de cubu se encuentra el saetillo o "salibu" espacio angosto en el extremo del cubu por el que el agua sale a gran presión. Superpuesto al sálibu está la paradera, mecanismo cuya misión es desviar la corriente de agua fuera del campo de acción del rodezno, haciendo que este pare o arranque.
Mecanismo de rotación

El mecanismo de rotación está compuesto, por lo general, por tres únicos elementos, una rueda llamada rodezno, formado por una serie de palas a modo de cucharas radiales, que giran al recibir la presión del agua que sale por el salibu; un eje o árbol en el que van incrustadas las palas del rodezno y un viga horizontal o puente, llamada en algunos lugares marrana, donde se apoya todo el conjunto.

El rodezno consiste, en esencia, en una rueda formada por una serie de palas o cucharas, unidas a la maza del arbol y que gira en posición horizontal. El diámetro del rodezno varia entre 80 y 180 cm. Antiguamente los rodeznos se hacían de madera y los realizaban molineros expertos o carpinteros especialistas. En los molinos actuales estos rodeznos son metálicos.

El eje esta compuesto de una parte superior de hierro que cruza la muela fija del molino, y que en su extremo lleva la cruceta o "inera" que encaja en la muela movil arrastrandola en su giro y de una segunda parte de madera de sección cuadrado o circular donde van encajadas las palas del rodezno, la maza. El extremo inferior del árbol se apoya sobre una especie de cojinete, consistente en una piedra oval, la peonera o sapu, que va encajada en una viga horizontal denominada el puente o marrana.

El rodezno, el árbol y la viga horizontal, la marrana, sobre la que se apoya el conjunto de rodezno y árbol, se hacen de madera, generalmente de faya, que resiste bien la humedad.
Mecanismos de molturación

Consiste en dos piezas cilídricas de piedra, las muelas, con una abertura tubular en su eje; la inferior llamada frayon, permanece fija y la superior, o volandera, gira con el fin de permitir con su rozamiento sobre la primera, la molturación del grano.

El grano se almacena en la monxeca o tolva de madera de forma tronco-piramidal invertida y en ella se va dosificando con ayuda de las vibraciones transmitidas a la canaleta por la tarabica, que es un palo de madera que da pequeños saltos debido a las irregularidades de la superficie de la muela. Poco a poco va cayendo el grano por el güeyu, agujero que lleva la rueda superior, esta al girar sobre la inferior o frayón produce la molturación del grano, convirtiéndolo en fariña que se va depositando en el merendal.

Se puede regular el grosor de la harina, variando la separación entre las dos muelas con ayuda de una barra o barrón accionada desde dentro del molino, la levadoira, que permite subir o bajar el puente donde va apoyado el árbol.

Cada 9 ó 10 días de funcionamiento se procede a levantar la muela volandera para proceder a picar el molin, operación consistente en quitar la harina que queda encajada en las estrías de las muelas con ayuda de un pico metálico.

El pago por la molienda se realiza generalmente por el sistema de maquila, el molinero retira una parte proporcional a la cantidad molida, las mediciones se realizan por capacidad, utilizando para ello unos recipientes de madera, con una capacidad de 500 a 600 gramos. Como el cobro de la maquila no se hacía delante del cliente se prestaba a picarescas habladurias, algunas veces recogidas en el cancionero popular

La molinera trae corales
y el molinero corbatin
¿De donde sale tanto lujo
si no sale del molin?

Resulta interesante el sistema de medidas empleadas para el grano, que ha pasado de generación en generación hasta nuestros dias y que aun es conocido por los viejos molineros. Así tenemos:
  • Un galipu equivale aproximadamente a 4 kilogramos
  • Un copin son dos galipos
  • Un zalemin (celemín) son cuatro galipos
  • Una fanega Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines
  • Una nega son dieciséis galipos


Imagen Medida para el grano
Fig. 8. Medida para el grano

 

MOLINOS DE MAREAS

Los molinos de mareas, tal como su nombre indica se mueven al aprovechar la fuerza producida por la caída de agua provocada por los desniveles causados por las mareas. Por ello estos molinos, necesitan para su instalación de lugares con un trazado en el litoral con recortes, que permitan con relativa facilidad la construcción de presas, que encierren en su interior amplios embalses. El vaciado de estos embalses durante la bajamar originará una fuerte corriente de agua que moverá el rodezno del molino.

En esencia estos molinos tienen un funcionamiento similar al descrito para los molinos de agua movidos por los ríos, lo único que varia es el mecanismo motor.

El lugar de ubicación de estos molinos se elegía buscando un amplio entrante costero, que se llene con la pleamar y quede completamente libre en la bajamar. Se construía entonces un muro de mampostería que hiciese las funciones de dique, en el que se colocaba una compuerta abatible que se abre automáticamente cuando empieza a subir la marea y se cierra en cuanto empieza a bajar. De esta manera conseguimos almacenar una gran cantidad de agua, la cual evacuamos a través de las compuertas de los molinos, encauzada por unos abocinamientos hacia unas canalizaciones angostas, los saetillos, que hacen que el agua coja gran velocidad, así la hacemos incidir de forma tangencial sobre los alabes del rodezno haciéndolo girar junto con los demás mecanismos del molino, de forma similar a como ocurre en los molinos de río.

Cuando se vuelve de nuevo a la bajamar se cierran las compuertas de los molinos y se comienza de nuevo el ciclo. Como se puede observar este tipo de molinos trabaja de forma intermitente durante periodos cíclicos de seis horas coincidiendo con las mareas.

Los muros de cierre del embalse se realizan en fábrica de piedra, con una esmerada ejecución de cantería, por lo que este tipo de trabajos se solía encargar a oficiales altamente cualificados. Se hacían con la suficiente anchura para que permitieran el paso por encima de carros y caballerizas, y la longitud dependía del ancho del entrante por donde se procedía al cierre.

En el centro de este muro o en uno de los extremos, según las circunstancias topográficas del terreno y del lugar adecuado donde fuese mayor el aprovechamiento del flujo de las mareas, se construía el edificio del molino. Este solía ser de dos plantas, una situada por debajo del nivel del agua de la presa y abierta al mar a través de unos grandes arcos y protegida por un muro exterior de piedra en donde iban alojados los mecanismos de rotación de los molinos, y la otra aproximadamente al mismo nivel del agua y en la que iban ubicados los mecanismos de molienda. En algunas ocasiones había en este edificio una tercera planta que servía de vivienda para el molinero.

En la costa asturiana y mas concretamente en algunas de sus rías se construyeron molinos de mareas, en la actualidad aun se pueden ver restos de los antiguos diques. En la ría de Villaviciosa aun se conserva en bastante buen estado la infraestructura hidráulica (dique, compuerta, embalse, etc.) de uno de estos desaparecidos molinos.

Fuente documental: Ingenios hidráulicos históricos: Molinos, Batanes y Ferrerías
Universidad de Oviedo

GONZALO MORÍS MENÉNDEZ-VALDÉS
Dr. Ingeniero Industrial
Catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Gijón
La mayor parte de los dibujos fueron realizados por Pelayo González Muñoz

 

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